Esta reliquia local fue rescatada de los escombros y puesta a resguardo por un vecino hasta el año 2013 que volvió a su lugar de procedencia, la plaza Capitán de los Andes.
La fuente aparece a principios del Siglo XX en lo que sería la bella época criolla. De acuerdo a los datos precisados por el historiador y director de Archivo Histórico, Luciano Pereyra, durante los años '20 y '30 hubo una tendencia a remodelar espacios públicos y Villa Nueva no fue ajena a eso.
Gracias a la colaboración de la familia Moyano, se instalaron en aquellos años cinco fuentes en la plaza central. Según data en una revista social de la época, llamada "El Chupa ganso", el nombre de la fuente es "Fuente de la Gracia". Este dato pudo ser descubierto recientemente gracias a la aparición de un ejemplar del mencionado medio.
En la década del '60 el municipio decidió iniciar una remodelación que incluyó la demolición de las históricas esculturas, tanto las cuatro fuentes pequeñas que estaban ubicadas en los vértices de la plaza, como así también la "Fuente de la Gracia" que en su emplazamiento original se encontraba en el centro del predio. Afortunadamente el Dr. Seggiaro rescató los escombros de ésta última y los llevó a una casa quinta de su propiedad donde restauró la fuente para ponerla nuevamente en funcionamiento. Allí permaneció durante años la añeja escultura, bajo la guarda de la familia Seggiaro.
En el año 2013, gracias a las gestiones del Ateneo La Posta, encabezado por Carlota Molina, se pudo recuperar este símbolo de la ciudad que hoy los vecinos pueden disfrutar ocasional y cotidianamente.