Magdalena y Gerardo tomaron las riendas de la empresa familiar que fundó Luis Alberto, su padre, hace 40 años, logrando posicionándose como referentes del rubro en la región.
La historia de la distribuidora Demarchi comenzó cuando Luis Alberto, oriundo de Silvio Pellico, decidió hacer un cambio en su vida laboral y dejar el reparto de soda para comenzar un nuevo proyecto que fuera su sustento de vida. Así surgió la idea de vender galletitas y golosinas recorriendo kioscos y almacenes de la región, a bordo de un Renault 12 breack repleto de mercadería.Luis recuerda con nostalgia aquellos primeros años y segura que fueron tiempos difíciles “yo sabía de calle, pero ir a un lugar que no te conocen a ofrecer no es sencillo. Pero la gente de los pueblos es buena y me ayudaron mucho” aseguró.
Poco a poco la clientela comenzó a crecer y se sumó al emprendimiento su esposa Nélida, quien seria más adelante un eslabón fundamental para el crecimiento del negocio familiar. Pronto pudieron cambiar el auto por un camioncito y decidieron hacer sede en Villa Nueva, en un galpón sobre calle Buenos Aires en el que permanecieron 34 años.
Con una expansión firme y sostenida, se mudaron en febrero de 2020 al deposito sobre Ruta 4 en el que se encuentran actualmente. En este predio están las oficinas administrativas, además del deposito y los camiones con los que realizan el reparto a toda la región.
El la actualidad la empresa cuenta con 19 empleados, 4 de ellos vendedores que recorren los comercios de la zona. El resto se reparte entre personal de deposito, personal de administración, repartidores, entre otras tareas.
Magdalena es la hija menor del matrimonio, a ella la anteceden Luisina y Gerardo, quienes también trabajan activamente en el negocio familiar. “El negocio para mi era como mi casa, salía del colegio y me quedaba ahí toda la tarde. A los 12 años ya sabia facturar” recuerda la joven, al tiempo que reconoce que fue su madre quien les inculcó desde temprana edad el valor de la responsabilidad y el esfuerzo.
De mi mamá tomamos el habito de la responsabilidad y el compromiso, ella humanizó la empresa con su trato a empleados y clientes. Además, nos dejó el legado del trabajo y el esfuerzo. De mi papá tomamos el humor, la flexibilidad y el mensaje de que para crecer no hace falta pasar a nadie por encima, que hay que hacer las cosas bien.
El trabajo entre hermanos es bueno porque tenemos dividas las tareas. A veces no estamos de acuerdo (se ríe) pero tenemos las áreas de trabajo bien delimitadas, cada uno sabe que tiene que hacer aunque también en ocasiones tenemos que cubrirnos.
Nuestra distribución llega a 35 localidades de la provincia, partiendo desde Villa Nueva son 150 km a la redonda. Tenemos clientes desde hace muchos años, las segundas generaciones de esos comercios nos siguen eligiendo. Creemos que la clave está en la atención personalizada, el trato cordial y la confianza que se genera con los clientes el saber que pueden tratar directamente con los dueños, porque nosotros estamos siempre muy involucrados.
Proyectandose a futuro, Magdalena asegura que el objetivo de la empresa es seguir estando en Villa Nueva, “ es la ciudad que elegimos y que queremos seguir eligiendo porque aquí también está nuestra vida”.
“Lo importante es siempre tener presente de donde venimos, hacia donde vamos y cuales son los valores con los que nuestros padres fundaron este negocio”, finalizó.