Mediante un comunicado, en vísperas del 7 de Junio día nacional del periodista, el gremio de prensa emitió un comunicado justificando que “esta fecha nos encuentra a las y los periodistas en una de las situaciones más críticas desde la recuperación de la democracia en 1983”.
Según el sito oficial, luego de tres meses de arduas negociaciones que contemplaron la cifra récord de 21 audiencias en el Ministerio de Trabajo, finalmente el Cispren logró firmar un primer acuerdo salarial para este año.
El aumento consiste en una recomposición de un 36% para el cuatrimestre abril – julio que comprende las escalas de Capital, Río Cuarto e Interior A (falta todavía la firma para Interior B).
Además, se incluye un bono compensatorio de $40 mil (Capital) y $30 mil (Interior) y una liquidación complementaria con fecha al 16/6 fundamental para que el retroactivo se cobre a mitad de este mes y no tener que esperar hasta la siguiente liquidación.
Por último, el convenio firmado con las empresas contempla una cláusula de garantía para que nuestro salario no pierda contra la inflación, uno de los ejes clave de la negociación y que se activará el 1° de agosto.
Se trata de un acuerdo muy importante, sobre todo teniendo en cuenta la magra cifra que ofrecieron las empresas en el comienzo de la discusión: de un 22% (con 10% a julio) se pasó al 36% final, con un 31% para los primeros tres meses.
Para lograr ese cambio de rumbo en la negociación, fue necesaria una gran organización colectiva que se plasmó en dos paros históricos durante el mes de abril y un sinfín de asambleas y todo tipo de actividades para visibilizar el conflicto.
“Con un esquema de medios cada vez más concentrados, la aceleración pospandemia de las nuevas tecnologías y el imparable avance de la Inteligencia Artificial, nuestro oficio ha sufrido un duro embate tanto en términos salariales, de condiciones laborales como de calidad informativa.
Los propietarios de las principales empresas periodísticas, se han encargado de desvalorizar nuestro trabajo, a modo tal que ni siquiera pagan salarios que empaten o superen la canasta básica. A pesar de las disputas paritarias que han venido sosteniendo los gremios de prensa en el país y particularmente el Cispren en la provincia de Córdoba, nunca los resultados son suficientes para obtener ingresos que nos permitan vivir con dignidad y por ende , ejercer nuestro trabajo de la mejor manera.
Es imposible pensar que un o una periodista que tiene que correr entre dosa tres trabajos para cubrir sus necesidades básicas, pueda al final del día chequear todas las fuentes, cubrir todos los hechos y encima ser creativos/as.
Un párrafo aparte merece la situación de la mayoría de las compañeras mujeres, que además deben ocuparse de las tareas del hogar y de cuidados.
A la flexibilización laboral generada por la polifuncionalidad antes descripta se le ha sumado una mayor precarización de nuestras tareas; tanto en las empresas de comunicación privadas con fines de lucro como en los medios públicos.
Obviamente no escapamos a las necesidades de este capitalismo de plataforma que cierra con salarios bajos, con empleo no registrado y con la ausencia del Estado como organismo de control. Sin Ministerios de Trabajo fortalecidos, la pelea se torna cada vez más desigual. Sin regulación de las grandes apps, seguirán malpagando y hurtando nuestros trabajos.
De todas maneras, también hay resistencias. No sólo de las y los comunicadores dentro de los medios hegemónicos y tradicionales, sino de las y los compañeros de la autogestión que siguen reivindicando la imprescindible distribución equitativa de la pauta oficial, que constituye esa otra paritaria, casi invisible, que hay que seguir disputando.
Nos han reemplazado por influencers, pero eso no es periodismo. Nos quieren reemplazar por la Inteligencia Artificial, pero eso tampoco es periodismo.
A pesar de todo, surgen cada día nuevas iniciativas desde las y los trabajadores de la comunicación para perforar la agenda pública, para contrarrestar las falsas noticias y para llevar la mejor información a la sociedad.
Desde el Cispren estamos convencidos/as que la salida de la crisis de la comunicación es sin duda colectiva, que se trata de organizarnos, de juntarnos para sumar fuerzas , generar nuevas ideas, todos y todas, quienes se encuentren en relación de dependencia, quienes trabajen en negro y aquéllos que se han constituído antes y ahora en cooperativas de laburantes.
Con información veraz, sin operaciones de prensa, sin blindaje mediático con pauta pública o privada, el pueblo podrá tomar mejores decisiones.
Y nuestro oficio, el más bello del mundo, aunque hoy bastardeado por los dueños de la industria cultural y las grandes plataformas, seguirá siendo uno de los garantes del sistema democrático.
Como lo dijimos muchas veces, sin periodistas no hay periodismo. Y sin periodismo, la democracia se debilita, porque pierden las mayorías,” finalizó el comunicado.