30.10

VILLA NUEVA - CBA

Preocupación en Villa María porque la gente se vacuna cada vez menos

Preocupación en Villa María porque la gente se vacuna cada vez menos

El secretario de Salud de Villa María señaló que las tasas de cobertura cayeron a niveles preocupantes tras la pandemia. Desde el municipio refuerzan los operativos casa por casa para incentivar el cumplimiento del calendario obligatorio.

El escenario sanitario actual en la región y el país encendió las alarmas de las autoridades locales. La disminución en los niveles de inmunización, un fenómeno que se profundizó tras la pandemia de COVID-19, generó una marcada preocupación en el área de Salud municipal de Villa María, desde donde instan a las familias a acercarse a la Asistencia Pública y Centros de Salud (CAPS) para completar los esquemas oficiales.

En diálogo con medios locales, el secretario de Salud, Julián López, analizó las causas de este fenómeno y advirtió que existe una clara "pérdida de la percepción del riesgo" por parte de un sector de la población respecto a enfermedades prevencionables.

El funcionario explicó que la propia efectividad histórica de las vacunas generó una falsa sensación de seguridad. "Enfermedades como el sarampión, que hace décadas no las teníamos, hoy vuelven a ser un riesgo. Al ser tan efectivas las vacunas, se ha perdido el miedo a volver a tener este tipo de patologías que se evitan con una simple dosis", argumentó.

Asimismo, López remarcó que este descenso afectó sensiblemente a las primeras infancias y adolescencias, afectando la cobertura de vacunas trascendentales como la del VPH (Virus del Papiloma Humano), clave para la prevención del cáncer de cuello uterino y otros cánceres genitales u orales.

De coberturas récord al impacto pospandemia

Previo al brote epidémico del 2020, las tasas nacionales e internacionales de vacunación superaban ampliamente el 90%, acercándose al ideal del 95% necesario para garantizar la denominada "inmunidad colectiva" o de rebaño, fundamental para proteger a aquellas personas que por motivos médicos no pueden recibir dosis. Sin embargo, tras la pandemia, esos porcentajes experimentaron una caída dramática.

López cuestionó además la paradoja social existente en torno a la medicación y las vacunas: mientras existe una baja discusión crítica sobre el consumo o la venta libre de fármacos, la seguridad de las vacunas suele ser injustificadamente puesta en duda. En ese sentido, ratificó que las dosis aplicadas en el sistema público son absolutamente seguras, supervisadas continuamente y que los eventuales efectos adversos se limitan a síntomas menores como dolor en la zona de aplicación, enrojecimiento o cuadros pseudogripales leves.

Según precisó el secretario de Salud, cuando se transmite un mensaje de transparencia y rigurosidad científica, la respuesta comunitaria es positiva y se logra incrementar la asistencia a los vacunatorios.

No obstante, López recordó que la vacunación en Argentina forma parte de un calendario obligatorio regulado por ley. Por este motivo, en aquellos casos donde hay una negativa rotunda a inmunizar a los menores, la gestión municipal realiza las presentaciones correspondientes ante la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) y el Área Local de Niñez para resguardar el derecho a la salud de niños y adolescentes.

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