Javier Aguada es propietario del Salón Masculino Ramón Valdés, que se encuentra ubicado actualmente en la esquina de Marcos Juárez y Deán Funes, frente a Plaza Capitán de los Andes.
Emprender no solo implica tener una idea de negocio, también es necesario contar con el coraje para asumir riesgos y tomar desiciones, al margen de los resultados. Pero como dice el dicho, “quien no arriesga no gana” y Javier lo tenia más que claro cuando eligió montar su propio salón en pleno centro de la ciudad.
Su vida laboral había iniciado muy joven, siempre vinculado al área comercial, con grandes posibilidades de crecimiento, ambientes laborales agradables y buenos sueldos… pero aún así, él sentía que ese no era su lugar. Contra todos los mandatos, decidió emprender un camino de búsqueda personal para encontrar su propósito, lejos del “deber ser” al que se había sometido todo ese tiempo.
Una pregunta fue el puntapié inicial : ¿Que es aquello que haría, aunque no me pagaran? La respuesta la encontró entre los recuerdos de su infancia, viendo a su mamá cortar y teñir el cabello a las vecinas del barrio.
Javier reconoce que la peluquería siempre le habia gustado, pero que tenía el prejucio de que era “algo de mujeres”. No obstante decidió seguir su intuición y en enero de 2017 abrió las puertas de “Ramón Valdés”

¿Como fueron esos comienzos?
En aquel momento la peluquería masculina y barbería se habían puesto de moda, era algo que me gustaba pero no sabía como insertarme. Un día me entregaron un folleto de un curso, me anoté y antes de terminarlo ya me di cuenta de que me gustaba mucho, que sentia mucha satisfacción al hacerlo, al charlar con el cliente . Me di cuenta de que me despertaba otras cosas y que no tenian que ver con si ganaba mucho dinero o no. Pasó un tiempito y me abrí un local acá cerquita sobre calle Marcos Juárez.
¿Y renunciaste al otro trabajo?
Al principio no, hice las dos cosas en paralelo. Durante un año trabaje de 8 a 17 en relación de dependencia, en el centro de Villa María y cuando salía de ese trabajo me venía a la peluquería y me quedaba acá hasta que se iba el último cliente.
¿Recordás quien fue tu primer cliente?
Si, era 2 de enero, hacía mucho calor. A los 15 minutos de abrir el salón entró un hombre que yo no conocía, era de Villa María y había perdido el colectivo. Tenía como 30 minutos de espera hasta el próximo y para hacer tiempo como vió la peluquería abierta entró a cortarse el pelo.
Nunca supo lo importante que era, y yo tampoco le comenté que era mi primer cliente. No recuerdo su rostro, pero le agradezco mucho que haya sido el primero en confiar.
¿Como se dio la incorporación de tu hermano al equipo?
Ya había pasado un año más y yo necesitaba si o si incorporar a un chico, Nicolás, mi hermano estaba viendo que hacer con su vida, con su carrera y ahí decidió empezar a venir de a poquito a ayudarme los sábados. Ya cuando nos vinimos al local nuevo comenzamos a atender los dos juntos, todas las horas. Hace poco se sumó al equipo Matias Barrera, asi que ahora somos tres y estamos muy contentos.
Dicen que la peluquería es un espacio de catarsis y desahogo para las mujeres ¿Pasa lo mismo con los hombres o son más reservados?
Es igual, te diría que es peor que la peluqueria de mujeres. El hombre no tiene muchos lugares donde hablar y este es uno, entonces se habla, se chusmea mucho, se inventa, se exagera... Acá se pescan los pescados más grandes… se cuentan muchas historias.
¿A que le adjudicas el éxito de tu negocio?
Creo que tiene que ver con la conducta para con el cliente. Hoy hay muchos chicos que recien se inician que no tienen esa constancia, que no abren todos los dias, que abren salteadito, cuando tienen tiempo. No se lo toman con responsabilidad, es como un pasatiempo o como algo que les permite tener dinero para el momento.
En eso si me parezco a la gente de antes, en eso de tener un horario constante de apertura y de cierre que se respeta.
¿Porque elegiste abrir tu local en Villa Nueva?
En los ultimos diez años había trabajado siempre en Villa María, y yo soy de Villa Nueva, me iba para allá solo a trabajar. Siempre tuve la impresión de que los villanovenses no queriamos tanto a la ciudad ni la defenemos como deberiamos defenderla, entonces en el momento que me plantié desarrollar una actividad comercial tenia que ser en Villa Nueva, no había margen para que fuera en otro lugar.
Siento que este es el lugar. Desde el primer local que lo monté estratégicamente al lado de una pizzeria porque era un lugar que tenía y sigue teniendo mucho flujo de gente y fue lo que me permitó crecer en un principio y hasta el día de hoy en el que estamos pensando en mudarnos a un local más grande, siempre la opción es Villa Nueva.
¿Esos son los planes a futuro?
Este local ya nos quedó chico y no tenemos posibilidades de ampliar. La idea es seguir en la ciudad pero en el sector de Avenida Carranza. El crecimiento del comercio va para ese lado, el centro lamentablemente no vemos que vaya a crecer más de lo que creció pese a las mejoras que se hacen, quedó un casco céntrico viejo .
Créditos Fotos: Ezequiel Neri @ezequielneriph