02.11

VILLA NUEVA - CBA

Un artesano de Pocho confeccionó el poncho que los cordobeses le regalarán al Papa

Un artesano de Pocho confeccionó el poncho que los cordobeses le regalarán al Papa

Erick Rojas fue el encargado se elaborarlo. Se entregará cuando el súmo Pontífice visite la provincia.

Erick Rojas, representante de la Comunidad Indígena La Unión, del paraje Santa Teresita, fue el encargado de elaborar artesanalmente el presente que el gobernador entregará al papa León XIV durante su visita a Córdoba. La historia comenzó en junio, antes de que se confirmara la noticia de la llegada Sumo Pontífice a la provincia.

El gobernador Martín Llaryora se encontró con el artesano en un recorrido por Villa de Pocho. Al entregárselo, Rojas le explicó que no se trataba simplemente de un poncho: “Usted no solamente se va a llevar un pedazo de Pocho con la fibra, se lleva un dibujo que acá simboliza nuestros cerros”.

Cuando se confirmó la noticia de que el papa León XIV visitaría Córdoba, Llaryora decidió que el presente que Córdoba le entregaría al Sumo Pontífice debía ser aquel mismo símbolo que había recibido en Pocho: un poncho nacido de las manos de los artesanos cordobeses, capaz de representar la identidad, la cultura y las raíces de una región de la provincia. Así fue como volvió a convocar a Erick.

En julio ambos se reencontraron, esta vez en el despacho del gobernador en el Centro Cívico del Bicentenario. Ya no fue para recibir un regalo, sino para comenzar a darle forma a otro: el poncho confeccionado especialmente para León XIV.

Durante la reunión avanzaron en los detalles de la pieza que Rojas elaboró para el Pontífice, recuperando los saberes, materiales y técnicas que distinguen a los tejidos ancestrales del noroeste provincial.

De Pocho al Papa

Rojas forma parte de una tradición de tejedoras y tejedores de los departamentos Pocho y San Alberto que conserva conocimientos transmitidos de generación en generación.

El proceso comienza mucho antes de sentarse frente al telar. La lana debe ser obtenida, preparada e hilada hasta formar las madejas que luego serán teñidas.

Los colores también nacen del territorio. Los artesanos utilizan elementos naturales de la región: la chilca permite obtener tonos anaranjados; el suico aporta amarillos; el tronco del piquillín brinda otros matices, que se combinan con los grises, blancos, negros y marrones propios de las fibras.

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