Las ciudades de Villa Nueva y Luján firmaron un convenio de hermanamiento que establece un marco de cooperación para desarrollar acciones conjuntas en los ámbitos cultural, educativo, turístico, deportivo, social, productivo e institucional, a partir de un vínculo histórico que une a ambas comunidades desde el siglo XIX.
El acuerdo fue rubricado durante un acto institucional encabezado por los intendentes Ignacio Tagni y Leonardo Boto, junto a autoridades de ambos municipios.
La iniciativa, explican, tiene como principal objetivo promover acciones de cooperación e intercambio en materia cultural, educativa, turística, deportiva, productiva, social e institucional, generando proyectos que beneficien a las comunidades y profundicen la relación entre ambas ciudades.
Más allá del acuerdo institucional, el hermanamiento encuentra su fundamento en una historia que une a Villa Nueva con uno de los principales símbolos religiosos y patrimoniales del país: la Basílica de Nuestra Señora de Luján.
Ese vínculo se remonta a 1866, cuando Jacinta Rosales, viuda de Lazos, y sus cuatro hijos, vecinos de la entonces Villa Nueva, fueron capturados durante un malón ranquel. Años más tarde, el sacerdote lazarista Jorge María Salvaire recibió la misión de rescatar a los cautivos villanovenses, logrando su liberación en 1875.
La tradición histórica señala que, durante aquella travesía, Salvaire encomendó la misión a la Virgen de Luján y prometió difundir su devoción y levantar un santuario en su honor si el rescate culminaba con éxito. Ese compromiso sería, con el tiempo, uno de los hechos que impulsaron la construcción de la actual Basílica de Nuestra Señora de Luján, dejando para siempre ligada la historia de una familia villanovense al origen de este emblemático templo.
Durante la visita oficial también se realizó un recorrido por distintos espacios representativos de la ciudad de Luján, en el marco de una agenda orientada a fortalecer los vínculos institucionales y conocer experiencias de gestión.
Las autoridades coincidieron en que este hermanamiento representa no solo el reconocimiento de una historia compartida, sino también una oportunidad para construir una agenda común que permita desarrollar proyectos de cooperación e integración, proyectando hacia el futuro un lazo que nació hace más de 150 años.