Se trata de la iniciativa de una fundación tucumana que brinda ayuda a mujeres con cáncer para evitar la caída del cabello en quimioterapia.
La organización El Casco Rosa, fue creada por un grupo de mujeres tucumanas que desde ese espacio ayudan a muchas mujeres a lidiar con los efectos psicológicos provocados por el cáncer de mama o los tratamientos de quimioterapia, a través de una técnica denominada cascos fríos. Con este método buscan evitar la caída del cabello sin interferir en los tratamientos oncológicos.
"La técnica de los cascos fríos nace en 2009 en Buenos Aires con Paula Estrada, una mujer a la que diagnostican cáncer de mama y en ese momento ella sabía sobre la máquina de frío que usaban en Estados Unidos para evitar la caída del pelo, pero todavía no había llegado a Argentina", contó Gabriela Tosi, presidenta y cofundadora de El Casco Rosa.
Desde la organización explicaro que a los cascos "se los usa sólo el día de la quimio. La paciente se lo tiene que poner una hora antes de la misma, durante el tiempo que se les pasa la medicación y hasta una hora después. Y se cambian cada media hora porque van perdiendo el frio. Por eso cada juego está compuesto por varios cascos, dependiendo de las horas que demora la quimio".

Sin embargo, las representantes de la Fundación aclararon "que entre un 40% y 60% del pelo se va caer porque se debilita, pero cae parejo, se pierde volumen pero no llegas a quedarte pelada. También se debe tener una serie de cuidados como evitar tinturas, el uso de planchitas y secador, para no debilitarlo más".
"El tratamiento de los cascos no da buenos resultados en todas las personas, además no es fácil hacerlo porque congela el cuero cabelludo y casi siempre duele por unos minutos",explicaron.
Las fundadoras de El Casco Rosa indicaron que "los cascos pueden ser utilizados por pacientes que padecen diferentes tipos de cáncer, no sólo cáncer de mama, pero en algunos casos no deben ser usados", y destacaron la importancia de consultar previamente con el oncólogo de cabecera.