El próximo 21 de junio ocurrirá el solsticio de invierno, un fenómeno astronómico que marcará el día más corto y la noche más larga del año, una curiosidad que se repite cada temporada y que anuncia el comienzo oficial de la estación más fría.
Cada año sucede un fenómeno astronómico que marca un punto de inflexión en el calendario y que, aunque pasa desapercibido para muchos, tiene un profundo significado para la naturaleza y la vida cotidiana. Se trata del solsticio de invierno, el momento que da inicio oficial a la estación más fría del año en el hemisferio sur y que trae consigo la noche más larga y el día más corto.
Según informó el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), el solsticio de invierno ocurrirá el domingo 21 de junio a las 05:24 de la madrugada en Argentina (08:24 Tiempo Universal). A partir de ese instante comenzará oficialmente la nueva estación astronómica.
Pero más allá de una fecha en el calendario, el fenómeno encierra una curiosidad que despierta interés en observadores del cielo y amantes de los cambios de estación: durante esa jornada el Sol recorrerá su arco más bajo sobre el horizonte, por lo que la cantidad de horas de luz será la menor de todo el año.
¿Por qué ocurre el solsticio?
La explicación está en la inclinación del eje terrestre. La Tierra gira alrededor del Sol con una inclinación de aproximadamente 23,4 grados. Esa característica provoca que, a lo largo del año, los hemisferios reciban distinta cantidad de luz solar.
Durante el solsticio de invierno, el hemisferio sur alcanza su máxima inclinación alejándose del Sol. Como consecuencia, los rayos solares llegan con menor intensidad y durante menos tiempo, generando jornadas más cortas y temperaturas más bajas.
Mientras tanto, en el hemisferio norte ocurre exactamente lo contrario: allí se registra el solsticio de verano, con el día más largo y la noche más breve del año.
Una curiosidad que muchos desconocen
Aunque el solsticio marca el día con menos horas de luz, no necesariamente coincide con la jornada más fría del año. Los especialistas explican que la atmósfera, los océanos y la superficie terrestre acumulan calor durante meses y tardan un tiempo en enfriarse.
Por eso, las temperaturas más bajas suelen registrarse varias semanas después, generalmente entre julio y agosto, cuando el invierno ya está instalado.
¿Qué cambia después del 21 de junio?
Desde el día siguiente al solsticio comienza un proceso gradual que pasa casi inadvertido: las jornadas empiezan a alargarse lentamente.
Al principio el cambio es de apenas segundos por día, pero con el correr de las semanas se vuelve más evidente. Es decir que, aunque el invierno recién comienza, cada amanecer llegará un poco antes y cada atardecer ocurrirá un poco más tarde.
Un fenómeno que se repite desde hace miles de años
Civilizaciones antiguas de distintas partes del mundo observaron los solsticios como eventos clave para organizar calendarios, actividades agrícolas y celebraciones. Monumentos como Stonehenge fueron construidos con alineaciones relacionadas con la posición del Sol durante estos momentos especiales del año.
Hoy, gracias a la astronomía moderna, el fenómeno puede calcularse con precisión, pero sigue despertando la misma fascinación que en tiempos remotos: la certeza de que, incluso en la noche más larga, el regreso gradual de la luz ya ha comenzado.