El acelerado incremento "está poniendo en peligro" verdaderos paraísos naturales
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de su secretario general António Guterres, advirtió sobre la problemática del aumento del nivel del mar en todo el mundo. En ese marco, llamaron a la comunidad internacional para salvar los océanos.
Guterres planteó además que esta realidad afecta sobretodo a las naciones insulares del Pacífico. La información en la que se basa la advertencia fue tomada de un informe presentado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El trabajo realza el impacto del calentamiento global y el derretimiento de las capas de hielo y glaciares en los oceános del mundo. “El Pacífico suroriental no solo se ve afectado por la subida del nivel, sino por otros efectos del cambio climático como la acidificación y las olas de calor marinas”, señaló.
El titular de la ONU visitó Samoa y Tonga y expresó: “El nivel del mar que baña la capital de Tonga, Nuku’alofa, ha subido 21 centímetros (8,3 pulgadas) entre 1990 y 2020, el doble de la media global de 10 cms (3,9 pulgadas)”.
El documento de la OMM alertó también que, en un escenario de calentamiento de 3 grados centígrados, el nivel del mar en la región puede subir otros 15 centímetros hacia 2050.
El tema será tratado en la próxima Asamblea General de la ONU que se realizará en septiembre. “El aumento del nivel del mar es una crisis totalmente provocada por la humanidad. Una crisis que pronto alcanzará una escala casi inimaginable”, concluyó Guterres.
Según los datos del informe presentado por la ONU la tasa de aumento del nivel del mar fue de 0,13 cm por año entre 1901 y 1971, aumentando a 0,19 cm por año entre 1971 y 2006. A partir de ese momento el ritmo empezó a acelerarse hasta alcanzar los 0,48 cm por año entre 2014–2023: más del doble que el anotado en la década anterior (0,21 cm). En todo caso cabe señalar que el aumento del nivel del mar no se produce de manera uniforme, sino que los patrones de circulación oceánica, como la corriente del Golfo, pueden provocar diferencias regionales en diferentes zonas del planeta.
Entre las que se están viendo más afectadas destacan las zonas costeras de baja elevación (LECZ, por sus siglas en inglés: Low Elevation Coastal Zones). Estas zonas comprenden áreas continentales e insulares ubicadas a menos de diez metros sobre el nivel medio del mar, y están repartidas por todos los continentes: desde pequeños archipiélagos en mitad del océano hasta grandes áreas metropolitanas costeras; desde los trópicos hasta las regiones polares; tanto en el Norte como en el Sur globales, acogiendo en la mayoría de los casos algunos de los destinos turísticos más importantes del mundo.
De hecho, gran parte de la población mundial, de las actividades económicas, de las mayores infraestructuras, de los parques nacionales y los sitios que forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO se concentran en las LECZ. Actualmente los países y las metrópolis ubicadas junto al mar y a escasos metros de elevación generan alrededor del 14% del PIB mundial y albergan a casi el 15% de la población mundial (alrededor de mil doscientos millones de personas): una cifra que previsiblemente aumentará mucho más hacia mitad de siglo.
Según la ONU los habitantes de las zonas costeras de países densamente poblados como Bangladesh, China, India, Países Bajos y Pakistán estarán en peligro y podrían sufrir inundaciones catastróficas. También corren peligro algunas de las grandes ciudades ribereñas de todos los continentes, como Bangkok, Bombay, Buenos Aires, Dacca, Lagos, Londres, Los Ángeles, Miami, Nueva Orleans, Nueva York, Río de Janeiro, Shanghái, Tokio o Yakarta, entre otras.