Marisa Sánchez, responsable del comedor Caritas Felices, advirtió sobre la crítica situación tras la rotura de la cocina y pidió ayuda urgente para poder seguir alimentando a 73 niños.
El comedor “Caritas Felices” de Villa María atraviesa una situación crítica y solicita la colaboración de la comunidad para poder continuar brindando alimentos a 73 niños que asisten diariamente al espacio.
Según relató su titular, Marisa Sánchez, el principal problema es la rotura definitiva del anafe industrial que utilizaban para cocinar. El equipo, que había sido donado hace más de 12 años, dejó de funcionar y ya no puede ser reparado, lo que pone en riesgo la continuidad del servicio.
El comedor brinda merienda y cena todos los días, por lo que la falta de este elemento esencial dificulta la preparación de comidas calientes, especialmente en el actual contexto de bajas temperaturas.
Ante esta situación, desde la institución apelaron a la solidaridad de los vecinos de Villa María para conseguir un nuevo anafe industrial o reunir el dinero necesario para su compra. Según indicaron, el costo ronda los 374 mil pesos, una cifra que actualmente está fuera de su alcance, ya que el espacio se sostiene principalmente con donaciones de alimentos.
Sánchez remarcó la urgencia del pedido, al señalar que sin este equipamiento no podrán garantizar la alimentación diaria de los niños que asisten al comedor, lo que genera gran preocupación en quienes llevan adelante la tarea solidaria.