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VILLA NUEVA - CBA



La historia de cada año: monóxido de carbono y muertes evitables en Argentina

Cada invierno, las intoxicaciones por monóxido de carbono vuelven a crecer en Argentina, con miles de casos y muertes que, en su mayoría, podrían evitarse con medidas básicas de prevención.

Cada año, con la llegada del frío, una amenaza silenciosa vuelve a instalarse en miles de hogares argentinos. No tiene olor, no se ve y no irrita. Sin embargo, puede ser letal en cuestión de minutos. El monóxido de carbono, conocido como “el asesino invisible”, provoca intoxicaciones que, en muchos casos, terminan en tragedia.

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina se registran más de 4.000 intoxicaciones anuales y cientos de muertes, con estimaciones que van desde 200 hasta 500 fallecimientos por año vinculados a este gas tóxico.

La problemática no es nueva, pero sí persistente. Entre 2019 y 2025 se notificaron cerca de 9.700 episodios de intoxicación, de los cuales el 90% fueron confirmados.

Los especialistas advierten que existe un patrón claro: los casos aumentan de forma sostenida durante los meses fríos, especialmente entre abril y septiembre, cuando se intensifica el uso de sistemas de calefacción.

En 2025, por ejemplo, se registraron 473 casos solo en el primer semestre, lo que representó un incremento superior al 50% respecto a años anteriores.

La tendencia se mantiene en 2026: en las primeras semanas del año ya se contabilizaban más de 130 casos y al menos 7 muertes, lo que anticipa un escenario preocupante de cara al invierno.

Las causas: errores evitables que se repiten

Detrás de cada caso, suele haber un denominador común. Las intoxicaciones por monóxido de carbono están vinculadas, en su gran mayoría, a situaciones evitables:

  • Artefactos a gas en mal estado
  • Falta de ventilación en ambientes cerrados
  • Uso de braseros o estufas sin salida al exterior
  • Instalaciones defectuosas o sin control técnico

De hecho, especialistas remarcan que la mayoría de los episodios se originan en fallas en calefactores o en el uso inadecuado de elementos de combustión.

El riesgo aumenta porque el gas no presenta señales perceptibles: no tiene color, olor ni sabor, lo que impide detectarlo sin equipos específicos.

Córdoba: casos recurrentes y preocupación sostenida

La provincia de Córdoba no escapa a esta problemática y cada invierno registra episodios que generan alarma social.

Si bien los datos oficiales se integran dentro del total nacional, la región centro, donde Córdoba tiene peso significativo, suele ubicarse en niveles elevados dentro de los reportes epidemiológicos.

A lo largo de los últimos años, se repiten situaciones con características similares:

  • Familias afectadas dentro de sus viviendas
  • Intoxicaciones durante la noche
  • Uso de braseros o calefactores sin ventilación
  • Ambientes completamente cerrados

Casos resonantes en el país, muchos con múltiples víctimas en una misma vivienda, reflejan la gravedad del problema. En 2025, por ejemplo, se registraron varias muertes en distintos puntos del país durante una ola polar, evidenciando el riesgo extremo en condiciones de bajas temperaturas.

Además, informes sanitarios advierten que 7 de cada 10 intoxicados requieren internación, lo que da cuenta de la severidad de los cuadros.

En Córdoba, como en otras provincias, los bomberos y servicios de emergencia reiteran cada año que los incidentes responden, en su mayoría, a descuidos domésticos y falta de controles previos al invierno.

Un problema prevenible

A pesar de las cifras, las autoridades coinciden en un punto clave: la mayoría de las muertes por monóxido de carbono se pueden evitar con medidas simples y controles adecuados.

Cómo prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono

  • Revisar todos los artefactos a gas con un gasista matriculado
  • Verificar que haya ventilación permanente en los ambientes
  • No usar braseros, hornos o estufas para calefaccionar espacios cerrados
  • No dormir con braseros o calefactores encendidos sin control
  • Controlar que la llama sea siempre azul (si es amarilla, hay mala combustión)
  • Instalar detectores de monóxido de carbono
  • No obstruir rejillas de ventilación
  • Evitar usar generadores o motores en interiores

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