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VILLA NUEVA - CBA



Menos carne en la mesa: los datos que confirman la peor caída del consumo en 20 años

Según el informe de CICCRA, la cifra promedio se ubicó en 46,3 kilos anuales por habitante, impulsada por una reducción en la faena y la contracción en la disponibilidad de res para el mercado interno.

El consumo promedio de carne vacuna en la Argentina experimentó una fuerte retracción al ubicarse en 46,3 kilos por habitante al año al cierre de julio. La cifra representa el registro más bajo en más de 20 años, reflejando un cambio estructural en el abastecimiento interno y el mercado de carnes del país.

El informe elaborado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) detalla que este valor equivale a una baja del 9,4% respecto al mismo mes de 2025, momento en que el consumo alcanzaba los 51,1 kilos anuales por persona. De esta forma, cada ciudadano consume en promedio 4,8 kilos menos por año en comparación con los doce meses anteriores.

Causas del declive: menor faena y oferta retraída

La caída en el consumo está vinculada directamente a la contracción en la oferta de hacienda disponible. Entre enero y julio se faenaron en el país un total de 7,09 millones de cabezas de ganado, lo que implica una reducción interanual del 9,8% respecto al mismo período de 2025.

Este menor nivel de procesamiento en los establecimientos frigoríficos impactó en el volumen de carne volcado al circuito doméstico. Durante los primeros siete meses del año, el abastecimiento interno totalizó 1,202 millones de toneladas de res con hueso, lo que supone 163.400 toneladas menos que las registradas en el período previo.

Córdoba

En la provincia de Córdoba, este contexto se traduce en un reordenamiento de los hábitos de compra e indicadores locales de consumo. De acuerdo con los monitoreos de la Cámara de Carniceros de Córdoba y los relevamientos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), la menor disponibilidad nacional generó incrementos de precios en mostrador que derivaron en la sustitución paulatina de la carne vacuna por proteínas alternativas, principalmente pollo y cerdo.

A nivel local, el menor flujo de hacienda procedente del circuito ganadero regional también ha condicionado las operaciones de los mataderos y frigoríficos cordobeses, alineando a la provincia con la tendencia nacional de contracción en las ventas al por menor.

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